I Congreso de Lucha por la Vivienda en el Pirineo
Desde el punto de vista de la geografía, el Pirineo como territorio mantiene características propias respecto a otras zonas, lo que hace que en las últimas décadas la población haya experimentado un ligero repunte respecto a décadas anteriores. Su carácter montañoso, que en otro tiempo supuso cierta complicación a la hora de articular un desarrollo social propio de su tiempo, hoy en día supone un aliciente para el asentamiento de nuevas comunidades que encuentran en el turismo de montaña una oportunidad laboral o de negocio.
Además, la idea de ser una tierra en el pasado abandonada genera la ilusión del asentamiento de personas y comunidades que esperan, en el acceso a la tierra, la posibilidad de dar marcha atrás en el modelo económico del crecimiento infinito y construir un futuro más sostenible basado en el decrecimiento, desde una lógica anticapitalista, haciendo hincapié en relaciones personales más amables, cercanas e igualitarias, apostando por la producción y el comercio local, etcétera.
Pero, al margen de la mirada bucólica, hay una realidad palpable, y es que este territorio, como el resto, depende de políticas que rigen el modelo económico basado en la extracción de recursos. En el caso del Pirineo, el turismo y otros menos significativos, pero igual o más importantes, como la agricultura y la ganadería, o recursos energéticos como los saltos de agua y, últimamente, las llamadas energías renovables.
Esa realidad condiciona la vida de sus habitantes, que no escapan, ni de lejos, a la lógica de producción y reproducción capitalista, agrandando la brecha entre quienes poseen y administran los medios de producción y quienes los mantienen con su trabajo. Dentro de esa lógica, como en el resto de territorios, entra la vivienda, que pasa de ser una necesidad vital a ser un producto mercantil.
Ante esta realidad y la disolución del espejismo bucólico, una gran parte de esa población, que se ha visto incrementada en las últimas décadas, se encuentra en una situación en la que la precariedad, fruto de la temporalidad del sector turístico y el aumento de la demanda de plazas vacacionales, hace que la cuestión habitacional sea un verdadero problema, hallándose muchas veces precios desorbitados o incluso la imposibilidad de encontrar vivienda. Por supuesto, esta situación varía en las diferentes comarcas y en función de los recursos que la administración y los inversores pueden extraer de ellas.
Ante este dilema, al que se enfrenta la población en general y la clase trabajadora en particular, desde CGT Huesca hemos querido promover el I Congreso de lucha por la vivienda del Pirineo. Para ello, hemos invitado a grupos que trabajan en el ámbito de la defensa del derecho a la vivienda, para dar solución a una cuestión que se considera básica, vital, desde distintas ópticas, centradas en el análisis de las realidades que nos vamos encontrando a pie de calle.
En CGT, como organización de clase, tenemos la urgencia de fomentar las luchas que ayuden a superar la crisis capitalista desde el ámbito asambleario, contando con los movimientos sociales y participando en sus luchas. El abanico de propuestas es amplio a la hora de enfrentar la emergencia habitacional: desde la okupación, la negociación con la propiedad o el usufructo, hasta la apuesta por la vivienda pública o la construcción de espacios colectivos en cesión de uso.
Siempre apostando por la pluralidad, pensamos que la solución concreta depende del análisis del contexto. Es por eso que esperamos sacar de este Congreso una experiencia positiva con la que afrontar nuestras propias posibilidades de manera directa, persiguiendo nuestro sueño colectivo.
